viernes, 26 de noviembre de 2010

En torno a la misma mesa.

El capítulo dos de este documento, continúa hablando de que hermanos y laicos maristas somos corresponsables de la misión, la cual es más amplia que los institutos de los hermanos, y que en toda obra marista, el espíritu de familia debe presidir un modelo de gestión corresponsable al servicio de la fecundidad de la misión.
Y así, apasionados por la misión: Llegar a más niños y jóvenes necesitados, tener nuevos estilos de presencia y nuevas fronteras de evangelización. Las comunidades maristas locales son el corazón de la misión y garantía de identidad marista.
La misión es la educación evangelizadora, comprometida con la solidaridad y la transformación social, atenta a las culturas, sin discriminación...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe tu comentario, si quieres publicar una entrada envíala a cortandoroca@hotmail.com