Siento que la tierra está fuertemente amenazada a
causa de la gran contaminación ambiental en el
aire que nos rodea. Al mismo tiempo estamos
empobreciendo los recursos naturales y esto
provoca lo cambios climáticos de modo tal que ya
no cosechamos tantos alimentos como en el
pasado. Esto provoca que los pueblos vivan en el
hambre y la miseria. En la educación, la cantidad
de estudiantes está aumentando más rápido que la
cantidad de profesores, lo cual provoca el
aumento de la proporción de alumnos por
profesor. También el desempleo está aumentando.
Siento que hay una distribución desigual de la
riqueza de la tierra. Hay personas que tienen
más de lo que necesitan mientras que otros
viven en la pobreza total. Y esto es verdad aun
por lo que se refiere a las necesidades básicas
de alimentación, habitación, vestido y
posibilidades de educación.
Yankho – 10 años
Malawi
Cortando Roca es una publicación que trata de difundir todos los quehaceres y los saberes de la comunidad del Instituto Potosino, los eventos realizados y las actividades de la comunidad educativa. Busca ser un medio de enlace entre los maestros, desde los maestros y para los maestros.
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martes, 7 de diciembre de 2010
11 de diciembre de 2010 Sábado, segunda semana de Adviento
Un niño es como una hormiguita en el mundo.
Hay muchos en el mundo pero la mayoría de ellos
piensan igual: quieren la paz en el mundo, no
quieren que ningún familiar suyo o de nadie
fallezca; sueñan cada noche al irse a la cama, al
taparse con la colcha, al coger a su muñequito o a
su peluche, y sueñan, y sueñan con lo que serán
de mayores, con lo que harán; piensan en toda
aquella gente a la que podrán atender o ayudar;
sueñan con ser médicos, y cuántas vidas podrán
salvar, con ser policías y a cuánta gente podrán
detener para que no cometan delitos y sueñan, y
sueñan, y sueñan con lo mejor para todos, porque
todavía viven en el mundo de “Peter Pan”, pero
pronto crecerán, y sin darse cuenta, dejarán atrás
ese mundo de la infancia, y sí, a lo mejor algunos
cumplen su sueño, el que tenían cuando eran
niños, pero algunos se convertirán en adultos
egoístas, que son de los que más abundan en este
mundo, pero siempre habrá hormiguitas que
seguirán soñando y que ayudarán a mejorarlo.
Anna – 14 años
Cataluña, España
Hay muchos en el mundo pero la mayoría de ellos
piensan igual: quieren la paz en el mundo, no
quieren que ningún familiar suyo o de nadie
fallezca; sueñan cada noche al irse a la cama, al
taparse con la colcha, al coger a su muñequito o a
su peluche, y sueñan, y sueñan con lo que serán
de mayores, con lo que harán; piensan en toda
aquella gente a la que podrán atender o ayudar;
sueñan con ser médicos, y cuántas vidas podrán
salvar, con ser policías y a cuánta gente podrán
detener para que no cometan delitos y sueñan, y
sueñan, y sueñan con lo mejor para todos, porque
todavía viven en el mundo de “Peter Pan”, pero
pronto crecerán, y sin darse cuenta, dejarán atrás
ese mundo de la infancia, y sí, a lo mejor algunos
cumplen su sueño, el que tenían cuando eran
niños, pero algunos se convertirán en adultos
egoístas, que son de los que más abundan en este
mundo, pero siempre habrá hormiguitas que
seguirán soñando y que ayudarán a mejorarlo.
Anna – 14 años
Cataluña, España
10 de diciembre de 2010 Viernes, segunda semana de Adviento
Yo veo el mundo regular, por la contaminación,
que es causada por el humo de los carros, de las
grandes fábricas, la contaminación de los bosques
tropicales, mares, ríos, océanos, que son muy
importantes, porque si no tenemos agua no
podremos vivir los seres humanos.
También la quema de bosques y la tala de árboles
afecta a todos los animales, plantas y a los seres
humanos.
Tengo la esperanza de que un día, todos los seres
humanos trabajaremos unidos para salvar el
medio ambiente y lograr un planeta mejor.
Ismael – 9 años
Chile
que es causada por el humo de los carros, de las
grandes fábricas, la contaminación de los bosques
tropicales, mares, ríos, océanos, que son muy
importantes, porque si no tenemos agua no
podremos vivir los seres humanos.
También la quema de bosques y la tala de árboles
afecta a todos los animales, plantas y a los seres
humanos.
Tengo la esperanza de que un día, todos los seres
humanos trabajaremos unidos para salvar el
medio ambiente y lograr un planeta mejor.
Ismael – 9 años
Chile
9 de diciembre de 2010 Jueves, segunda semana de Adviento
Veo el mundo como un lugar en el que las
personas luchan duramente por hacer lo
que hacen. El mundo es un lugar feliz y
generoso en el que a veces las personas se
ocupan de los otros.
Mi esperanza por ahora es poner todo mi
empeño en lo que hago y aprender de los
otros. Mis esperanzas de cara al futuro son
tener un gran trabajo que sea de utilidad
para los otros. Lo divertido es que nunca
sabes realmente cual será tu futuro. Sólo
puedes soñar con él.
Ella ‐ 8 años
Australia
personas luchan duramente por hacer lo
que hacen. El mundo es un lugar feliz y
generoso en el que a veces las personas se
ocupan de los otros.
Mi esperanza por ahora es poner todo mi
empeño en lo que hago y aprender de los
otros. Mis esperanzas de cara al futuro son
tener un gran trabajo que sea de utilidad
para los otros. Lo divertido es que nunca
sabes realmente cual será tu futuro. Sólo
puedes soñar con él.
Ella ‐ 8 años
Australia
8 de diciembre de 2010 Miércoles, Inmaculada Concepción
La solemnidad de la Inmaculada Concepción de la
Santísima Virgen María es una fiesta muy querida
para el pueblo cristiano. Se integra muy bien en el
tiempo de Adviento e irradia su purísima luz en
nuestro viaje espiritual hacia Navidad. Hoy
contemplamos a la humilde muchacha de Nazaret
que, por un extraordinario e inefable privilegio, fue
preservada de la mancha del pecado original y de
toda falta, para poder ser digna morada del Verbo
Encarnado. En María, la Nueva Eva, Madre del Nuevo
Adán, el maravilloso plan original de amor del Padre
fue restablecido de modo aún más admirable. Por
tanto, la Iglesia aclama agradecida: A través de ti,
Virgen Inmaculada, nos ha sido devuelta la vida que
habíamos perdido. Tú has recibido un niño del cielo y
ofreciste al mundo un salvador.
Juan Pablo II, 2000
Santísima Virgen María es una fiesta muy querida
para el pueblo cristiano. Se integra muy bien en el
tiempo de Adviento e irradia su purísima luz en
nuestro viaje espiritual hacia Navidad. Hoy
contemplamos a la humilde muchacha de Nazaret
que, por un extraordinario e inefable privilegio, fue
preservada de la mancha del pecado original y de
toda falta, para poder ser digna morada del Verbo
Encarnado. En María, la Nueva Eva, Madre del Nuevo
Adán, el maravilloso plan original de amor del Padre
fue restablecido de modo aún más admirable. Por
tanto, la Iglesia aclama agradecida: A través de ti,
Virgen Inmaculada, nos ha sido devuelta la vida que
habíamos perdido. Tú has recibido un niño del cielo y
ofreciste al mundo un salvador.
Juan Pablo II, 2000
7 de diciembre de 2010
Veo un mundo maravilloso a mi
alrededor: bosques, ríos, lagos, animales
salvajes. Es un lugar visitado por personas
de todo el mundo que vienen a ver lo que
tenemos aquí en Camboya. Esto es
bueno porque es una fuente de ingresos
para el país.
Pero ¿por cuánto tiempo tendremos
todas estas cosas si seguimos tratando el
medio ambiente sin ningún cuidado?
Estamos desbrozando nuestros bellos
bosques y echando a perder nuestros ríos
y la población local está sufriendo
mientras nosotros construimos
magníficos hoteles para los turistas.
Así que lo que yo deseo para el futuro es
que la gente en todas partes entienda
cuán importante es cuidar de la tierra
para que yo y mis amigos podamos seguir
disfrutando del agua limpia, del aire
fresco y para que mi familia pueda
cultivar y recoger los alimentos que
necesitamos para mejorar nuestra vida.
Yorn – 17 años
Camboya
alrededor: bosques, ríos, lagos, animales
salvajes. Es un lugar visitado por personas
de todo el mundo que vienen a ver lo que
tenemos aquí en Camboya. Esto es
bueno porque es una fuente de ingresos
para el país.
Pero ¿por cuánto tiempo tendremos
todas estas cosas si seguimos tratando el
medio ambiente sin ningún cuidado?
Estamos desbrozando nuestros bellos
bosques y echando a perder nuestros ríos
y la población local está sufriendo
mientras nosotros construimos
magníficos hoteles para los turistas.
Así que lo que yo deseo para el futuro es
que la gente en todas partes entienda
cuán importante es cuidar de la tierra
para que yo y mis amigos podamos seguir
disfrutando del agua limpia, del aire
fresco y para que mi familia pueda
cultivar y recoger los alimentos que
necesitamos para mejorar nuestra vida.
Yorn – 17 años
Camboya
miércoles, 1 de diciembre de 2010
5 de diciembre de 2010 Domingo, segunda semana de Adviento
En mi casa se vive en un mundo
romántico, de buenas costumbres
y buenos modales. Yo necesito este
tipo de mundo dentro de mi
corazón. Interesante, ésta es mi
vida porque yo quiero ser una niña
cristiana. En mi casa me visto como
una verdadera niña, como todas las
otras. En mi romántico mundo
quiero ser una niña útil para las
personas que me necesiten. Con
este mundo en mi corazón veo el
mundo y esto me hace a mi misma
una niña de oro frente a mi Señor.
Tunuataake ‐ 12 años
Kiribati
romántico, de buenas costumbres
y buenos modales. Yo necesito este
tipo de mundo dentro de mi
corazón. Interesante, ésta es mi
vida porque yo quiero ser una niña
cristiana. En mi casa me visto como
una verdadera niña, como todas las
otras. En mi romántico mundo
quiero ser una niña útil para las
personas que me necesiten. Con
este mundo en mi corazón veo el
mundo y esto me hace a mi misma
una niña de oro frente a mi Señor.
Tunuataake ‐ 12 años
Kiribati
4 de diciembre de 2010 Sábado, primera semana de Adviento
En general el mundo puede ser un lugar
maravilloso pero la gente se está volviendo ávida y
parece que resulta fácil a los países abusar de los
recursos naturales de la tierra. Por ejemplo
América cuenta con el 4.5 % de la población
mundial pero usa el 30% de los recursos de la
tierra. No estamos viviendo de modo sostenible y
las futuras generaciones sufrirán por ello. Espero
que los países puedan trabajar juntos para buscar
la paz mundial.
George – 17 años
Papúa Nueva Guinea
maravilloso pero la gente se está volviendo ávida y
parece que resulta fácil a los países abusar de los
recursos naturales de la tierra. Por ejemplo
América cuenta con el 4.5 % de la población
mundial pero usa el 30% de los recursos de la
tierra. No estamos viviendo de modo sostenible y
las futuras generaciones sufrirán por ello. Espero
que los países puedan trabajar juntos para buscar
la paz mundial.
George – 17 años
Papúa Nueva Guinea
3 de diciembre de 2010 Viernes, primera semana de Adviento
Mi vida es la mejor. ¡Qué suerte de tener lo que
tengo! Desgraciadamente algunas personas no
tienen todas las ventajas que yo tengo. A veces
veo mendigos con sus niños por las calles o en la
televisión. A veces me pregunto por qué sus vidas
han hecho que estén así como están. Otras veces
veo familias ricas que se pelean a causa de lo que
tienen y que se avergüenzan porque son ricos.
Espero que los niños del mundo sepan no
avergonzarse de lo que tienen y escojan sacar el
mayor provecho de sus vidas.
Melini ‐ 11 años
Fiyi
tengo! Desgraciadamente algunas personas no
tienen todas las ventajas que yo tengo. A veces
veo mendigos con sus niños por las calles o en la
televisión. A veces me pregunto por qué sus vidas
han hecho que estén así como están. Otras veces
veo familias ricas que se pelean a causa de lo que
tienen y que se avergüenzan porque son ricos.
Espero que los niños del mundo sepan no
avergonzarse de lo que tienen y escojan sacar el
mayor provecho de sus vidas.
Melini ‐ 11 años
Fiyi
2 de diciembre de 2010 Jueves, primera semana de Adviento
Para mí la visión de un mundo nuevo significa un
mundo donde se le declare la guerra no a otro ser
humano, sino al hambre, la pobreza, la corrupción
y la ignorancia.
Un mundo nuevo es el que se construye gracias a
héroes anónimos que luchan día a día sin
importarles la lluvia, la fatiga o el frío y ayudan sin
importarles de qué clase social son, de color o no;
que no tienen por armas metralletas o bombas
sino un AMOR SIN FRONTERAS.
Víctor Hugo – 13 años
Paraguay
mundo donde se le declare la guerra no a otro ser
humano, sino al hambre, la pobreza, la corrupción
y la ignorancia.
Un mundo nuevo es el que se construye gracias a
héroes anónimos que luchan día a día sin
importarles la lluvia, la fatiga o el frío y ayudan sin
importarles de qué clase social son, de color o no;
que no tienen por armas metralletas o bombas
sino un AMOR SIN FRONTERAS.
Víctor Hugo – 13 años
Paraguay
1 de diciembre de 2010 Miércoles, primera semana de Adviento
Creo que el mundo está sufriendo porque
maltratamos el planeta en el que vivimos. La
gente está intoxicando nuestro medio ambiente,
impunemente, con venenos dañinos y substancias
químicas, vivimos bajo una enorme presión para
reducir el efecto invernadero y proteger la capa de
ozono, para que nuestras futuras generaciones
puedan disfrutar un estilo de vida saludable por
muchos años, pero veo que las cosas no cambian.
Pienso que nuestro mundo ya ha sufrido
demasiado y que lo estamos castigando hasta el
extremo y sin límites.
La gente tiene muchas preocupaciones en la
actualidad. Puedo sentir que aumenta el egoísmo
a mi alrededor, todos viven una vida llena de
tensión, la violencia de nuestra sociedad es
espantosa, los niños ya no se sienten seguros.
¿Cómo puede ser que yo esté viviendo aquí en
Australia con más comida de la que podría pedir o
necesitar, cuando hay niños en otras partes del
mundo que viven en la pobreza y que no tienen
absolutamente nada…? Hay que hacer algo por
estos niños.
Brianna – 15 años
Australia
maltratamos el planeta en el que vivimos. La
gente está intoxicando nuestro medio ambiente,
impunemente, con venenos dañinos y substancias
químicas, vivimos bajo una enorme presión para
reducir el efecto invernadero y proteger la capa de
ozono, para que nuestras futuras generaciones
puedan disfrutar un estilo de vida saludable por
muchos años, pero veo que las cosas no cambian.
Pienso que nuestro mundo ya ha sufrido
demasiado y que lo estamos castigando hasta el
extremo y sin límites.
La gente tiene muchas preocupaciones en la
actualidad. Puedo sentir que aumenta el egoísmo
a mi alrededor, todos viven una vida llena de
tensión, la violencia de nuestra sociedad es
espantosa, los niños ya no se sienten seguros.
¿Cómo puede ser que yo esté viviendo aquí en
Australia con más comida de la que podría pedir o
necesitar, cuando hay niños en otras partes del
mundo que viven en la pobreza y que no tienen
absolutamente nada…? Hay que hacer algo por
estos niños.
Brianna – 15 años
Australia
viernes, 26 de noviembre de 2010
Las pequeñas cosas y la potencialidad que hay en ellas: una reflexión de Adviento.
Vivimos en un mundo en el que lo “más grande” y “lo mejor” definen la
mayoría de nuestras expectativas ante la vida. Estamos tan enamorados del
maxi tamaño, de las súper estrellas y de la alta definición que tendemos a ver
la vida a través de estas lentes que magnifican lo que esperamos del mundo yno nos permiten ver la potencialidad que hay en las pequeñas cosas. Pero
como nos lo recuerda el profeta Zacarías (Za 4,10), no debemos despreciar “el
día de los modestos comienzos”, porque Dios hace algunas de sus mejores
obras con comienzos modestos y en situaciones imposibles.
Releer el Antiguo Testamento y ver cuán débiles e imperfectos fueron
realmente sus “héroes” es una experiencia que lleva verdaderamente a la
humildad. Abraham, el cobarde que no puede creer en la promesa. Jacob, el
tramposo que lucha con todos. José, el inmaduro y arrogante adolescente.
Moisés, el impaciente asesino que no puede esperar a Dios. Gedeón, el
cobarde adorador de Baal. Sansón, el borracho mujeriego. David, el adúltero
que abusa del poder. Salomón, el sabio insensato. Ezequías, el rey reformador
que no pudo ir demasiado lejos. Y finalmente, una joven muchacha judía de un
pequeño pueblo en un rincón remoto de un gran imperio.
No deja nunca de asombrarme el hecho de que Dios comience a menudo sus
obras con pequeñas cosas y con personas inadecuadas. Ciertamente parece
que Dios podría haber elegido cosas “más grandes” y personas “mejores” para
realizar su obra en el mundo. Y sin embargo si Dios puede servirse de ellas y
revelarse a sí mismo a través de ellas de modos tan maravillosos, significa que
él podría servirse de mí, así como soy, inadecuado, insensato, y a menudo con
poca fe. Y esto significa que tengo que prestar atención para no poner límites
(con mi autosuficiencia) a lo que Dios puede hacer con las más pequeñas
cosas, las personas que parecen más incapaces y en las circunstancias más
desesperantes. Pienso que esto es parte de la maravilla del tiempo del
Adviento.
Estoy convencido de que una de las principales finalidades de la encarnación
de Jesús fue la de traer la esperanza. Mientras en la actualidad la mayoría de
las personas prefieren hablar de la muerte de Jesús y la expiación de los
pecados, la Iglesia primitiva celebraba la Resurrección y la esperanza que ésta
encarnaba. A lo largo de todo el Antiguo Testamento resuena la proclamación
de una verdad: que los finales no son siempre finales sino que son
oportunidades para que Dios ofrezca nuevos comienzos. La resurrección
proclama esa verdad aún sobre aquello que da más miedo a la humanidad, la
muerte misma.
Los dos tiempos litúrgicos del Adviento y de la Cuaresma hablan de la
esperanza. No se trata sólo de una esperanza de un día mejor o de la
esperanza de que haya menos dolor y sufrimiento, aunque esto sea
ciertamente una parte importante de ella. Se trata más bien de la esperanza de que la existencia humana tenga un significado y se abra a posibilidades que
vayan más allá de nuestras experiencias actuales, la esperanza de que los
límites de nuestras vidas no sean tan estrechos como parecen serlo. No se
trata de que tengamos esta posibilidad en nosotros mismos, sino que Dios es el
Dios de las cosas nuevas y así todas las cosas son posibles (Is 42, 9; Mt 19, 26;
Mc 14,36).
El pueblo de Dios de los primeros siglos quería que él viniese y cambiara las
circunstancias opresivas en las que se encontraba, y se enfadaba cuando
aquellas circunstancias inmediatas no cambiaban. Pero ésta es una visión muy
corta de la naturaleza de la esperanza. No podemos poner nuestra esperanza
en las circunstancias, por malas que nos parezcan o por importantes que sean
para nosotros. La realidad de la existencia humana, contra la que lucha el libro
de Job, es que el pueblo de Dios experimenta la existencia física del mismo
modo que los otros. Los cristianos enferman y mueren, los cristianos son
víctimas de delitos violentos. Los cristianos son heridos y asesinados en
accidentes de tráfico, bombardeos, en las guerras y, en ciertas partes del
mundo, mueren a causa del hambre.Si ponemos nuestra esperanza sólo en nuestras circunstancias, si las
consideramos buenas o como queremos que sean para que ser felices, nos
sentiremos siempre decepcionados. Por eso no ponemos nuestra esperanza en
las circunstancias sino en Dios. A lo largo de 4000 años Él se ha ido revelando
continuamente a sí mismo como un Dios de la novedad, de la posibilidad, de la
redención, de la recuperación o transformación de dicha posibilidad desde lo
que parece un final hacia lo que va más allá de cuanto podemos pensar o
imaginar (Ef. 3,2). El mejor ejemplo de esto es la crucifixión misma, después de
la cual viene la resurrección. Esa sombra de la cruz se posa aún sobre el
pesebre.
Sí, todo comienza con la esperanza de que Dios vendrá y la certeza de que
viene nuevamente a nuestro mundo para revelarse a sí mismo como Dios de
novedad, de posibilidad, un Dios de cosas nuevas. En este tiempo del año
contemplamos esa esperanza que toma cuerpo, que se hace carne, en un niño
recién nacido, el ejemplo perfecto de la novedad, de lo que es potencial, de lo
que es posible. Durante el Adviento, gemimos y anhelamos esa novedad con la
esperanza, la expectación, la auténtica fe de que Dios será fiel una vez más.
Fiel para mirar hacia nuestras circunstancias, para escuchar nuestros gritos,
para conocer nuestro anhelo de un mundo mejor y de vida plena (Ex 3,7). ¡Y
esperamos que como vino la primera vez como un niño, así venga nuevamente
como Rey!
Mi experiencia me dice que aquellos que han sufrido y aún así siguen
esperando, tienen una mayor comprensión de Dios y de la vida que los que no
han tenido esta experiencia. Quizás la esperanza significa esto: un camino para
vivir, no sólo para sobrevivir, sino para vivir en medio de todos los problemas
de la vida con una fe que sigue viendo posibilidades aún cuando ya no hay
ninguna prueba para seguir esperando, sólo porque Dios es Dios. En esto
consiste también la maravilla del Adviento.
mayoría de nuestras expectativas ante la vida. Estamos tan enamorados del
maxi tamaño, de las súper estrellas y de la alta definición que tendemos a ver
la vida a través de estas lentes que magnifican lo que esperamos del mundo yno nos permiten ver la potencialidad que hay en las pequeñas cosas. Pero
como nos lo recuerda el profeta Zacarías (Za 4,10), no debemos despreciar “el
día de los modestos comienzos”, porque Dios hace algunas de sus mejores
obras con comienzos modestos y en situaciones imposibles.
Releer el Antiguo Testamento y ver cuán débiles e imperfectos fueron
realmente sus “héroes” es una experiencia que lleva verdaderamente a la
humildad. Abraham, el cobarde que no puede creer en la promesa. Jacob, el
tramposo que lucha con todos. José, el inmaduro y arrogante adolescente.
Moisés, el impaciente asesino que no puede esperar a Dios. Gedeón, el
cobarde adorador de Baal. Sansón, el borracho mujeriego. David, el adúltero
que abusa del poder. Salomón, el sabio insensato. Ezequías, el rey reformador
que no pudo ir demasiado lejos. Y finalmente, una joven muchacha judía de un
pequeño pueblo en un rincón remoto de un gran imperio.
No deja nunca de asombrarme el hecho de que Dios comience a menudo sus
obras con pequeñas cosas y con personas inadecuadas. Ciertamente parece
que Dios podría haber elegido cosas “más grandes” y personas “mejores” para
realizar su obra en el mundo. Y sin embargo si Dios puede servirse de ellas y
revelarse a sí mismo a través de ellas de modos tan maravillosos, significa que
él podría servirse de mí, así como soy, inadecuado, insensato, y a menudo con
poca fe. Y esto significa que tengo que prestar atención para no poner límites
(con mi autosuficiencia) a lo que Dios puede hacer con las más pequeñas
cosas, las personas que parecen más incapaces y en las circunstancias más
desesperantes. Pienso que esto es parte de la maravilla del tiempo del
Adviento.
Estoy convencido de que una de las principales finalidades de la encarnación
de Jesús fue la de traer la esperanza. Mientras en la actualidad la mayoría de
las personas prefieren hablar de la muerte de Jesús y la expiación de los
pecados, la Iglesia primitiva celebraba la Resurrección y la esperanza que ésta
encarnaba. A lo largo de todo el Antiguo Testamento resuena la proclamación
de una verdad: que los finales no son siempre finales sino que son
oportunidades para que Dios ofrezca nuevos comienzos. La resurrección
proclama esa verdad aún sobre aquello que da más miedo a la humanidad, la
muerte misma.
Los dos tiempos litúrgicos del Adviento y de la Cuaresma hablan de la
esperanza. No se trata sólo de una esperanza de un día mejor o de la
esperanza de que haya menos dolor y sufrimiento, aunque esto sea
ciertamente una parte importante de ella. Se trata más bien de la esperanza de que la existencia humana tenga un significado y se abra a posibilidades que
vayan más allá de nuestras experiencias actuales, la esperanza de que los
límites de nuestras vidas no sean tan estrechos como parecen serlo. No se
trata de que tengamos esta posibilidad en nosotros mismos, sino que Dios es el
Dios de las cosas nuevas y así todas las cosas son posibles (Is 42, 9; Mt 19, 26;
Mc 14,36).
El pueblo de Dios de los primeros siglos quería que él viniese y cambiara las
circunstancias opresivas en las que se encontraba, y se enfadaba cuando
aquellas circunstancias inmediatas no cambiaban. Pero ésta es una visión muy
corta de la naturaleza de la esperanza. No podemos poner nuestra esperanza
en las circunstancias, por malas que nos parezcan o por importantes que sean
para nosotros. La realidad de la existencia humana, contra la que lucha el libro
de Job, es que el pueblo de Dios experimenta la existencia física del mismo
modo que los otros. Los cristianos enferman y mueren, los cristianos son
víctimas de delitos violentos. Los cristianos son heridos y asesinados en
accidentes de tráfico, bombardeos, en las guerras y, en ciertas partes del
mundo, mueren a causa del hambre.Si ponemos nuestra esperanza sólo en nuestras circunstancias, si las
consideramos buenas o como queremos que sean para que ser felices, nos
sentiremos siempre decepcionados. Por eso no ponemos nuestra esperanza en
las circunstancias sino en Dios. A lo largo de 4000 años Él se ha ido revelando
continuamente a sí mismo como un Dios de la novedad, de la posibilidad, de la
redención, de la recuperación o transformación de dicha posibilidad desde lo
que parece un final hacia lo que va más allá de cuanto podemos pensar o
imaginar (Ef. 3,2). El mejor ejemplo de esto es la crucifixión misma, después de
la cual viene la resurrección. Esa sombra de la cruz se posa aún sobre el
pesebre.
Sí, todo comienza con la esperanza de que Dios vendrá y la certeza de que
viene nuevamente a nuestro mundo para revelarse a sí mismo como Dios de
novedad, de posibilidad, un Dios de cosas nuevas. En este tiempo del año
contemplamos esa esperanza que toma cuerpo, que se hace carne, en un niño
recién nacido, el ejemplo perfecto de la novedad, de lo que es potencial, de lo
que es posible. Durante el Adviento, gemimos y anhelamos esa novedad con la
esperanza, la expectación, la auténtica fe de que Dios será fiel una vez más.
Fiel para mirar hacia nuestras circunstancias, para escuchar nuestros gritos,
para conocer nuestro anhelo de un mundo mejor y de vida plena (Ex 3,7). ¡Y
esperamos que como vino la primera vez como un niño, así venga nuevamente
como Rey!
Mi experiencia me dice que aquellos que han sufrido y aún así siguen
esperando, tienen una mayor comprensión de Dios y de la vida que los que no
han tenido esta experiencia. Quizás la esperanza significa esto: un camino para
vivir, no sólo para sobrevivir, sino para vivir en medio de todos los problemas
de la vida con una fe que sigue viendo posibilidades aún cuando ya no hay
ninguna prueba para seguir esperando, sólo porque Dios es Dios. En esto
consiste también la maravilla del Adviento.
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