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martes, 7 de diciembre de 2010

12 de diciembre 2010 Domingo, tercera semana de Adviento

Siento que la tierra está fuertemente amenazada a
causa de la gran contaminación ambiental en el
aire que nos rodea. Al mismo tiempo estamos
empobreciendo los recursos naturales y esto
provoca lo cambios climáticos de modo tal que ya
no cosechamos tantos alimentos como en el
pasado. Esto provoca que los pueblos vivan en el
hambre y la miseria. En la educación, la cantidad
de estudiantes está aumentando más rápido que la
cantidad de profesores, lo cual provoca el
aumento de la proporción de alumnos por
profesor. También el desempleo está aumentando.
Siento que hay una distribución desigual de la
riqueza de la tierra. Hay personas que tienen
más de lo que necesitan mientras que otros
viven en la pobreza total. Y esto es verdad aun
por lo que se refiere a las necesidades básicas
de alimentación, habitación, vestido y
posibilidades de educación.
Yankho – 10 años
Malawi

NAVIDAD HACIA FUERA

En el hemisferio norte celebramos al Navidad en invierno. Pero la fiesta de Navidad nos ofrece un momento de deshielo, una oportunidad para contemplar un nuevo nacer cuando el paisaje a nuestro alrededor y quizás el paisaje interno, parecen sin vida. El nacimiento de Cristo nos invita a considerar lo que está dormido en nuestra vida y la nueva vida que, bajo la superficie, yace esperando nacer. En este momento participamos, con María y con José, en alumbrar lo sagrado.
El alumbrar lo sagrado no depende solo de la posibilidad física de dar a luz. Es una manera de ser co-creadores con Dios. Pero alumbramos también los agrado cuando creamos con las manos, cuando ofrecemos acogida, cuando trabajamos por un mundo más justo o cuando enseñamos a un niño o a una niña. También participamos de este alumbramiento de lo sagrado cuando nos ofrecemos libremente para sanar a otras personas, para que gocen, para transformar el mundo o para la paz. En la Edad Media el místico Meister Eckhart escribió: “nos hacemos madres de Dios, porque Dios necesita nacer de nuevo.
Mientras compartimos el gozo de dar a luz recordamos que es una experiencia difícil y a veces arriesgada. Sea un niño, una niña, o una esperanza, puede ser que el sueño que alumbramos no se vea cumplido. Puede morir. Puede resultar diferente de lo que esperábamos. Puede exigir más esfuerzo el alumbramiento, o más cuidado, de lo que jamás pudiéramos haber imaginado y que nos deja con mucho cansancio y desasosiego.
Para poder sobrevivir a este alumbramiento necesitamos de mujeres y hombres que sepan acompañarnos cuando nos falta el aire, cuando gemimos y nos esforzamos, y para celebrarlo aún cuando el alumbramiento no transcurre como se había pensado. Necesitamos a hermanos y hermanas que nos animen a descansar en los momentos de cansancio, a comer cuando tenemos hambre, a llorar nuestro dolor. Solamente así tendremos la fortaleza para animar y trabajar con otras personas cuando haga falta. De esta manera damos a luz y a la vez nacemos de nuevo.
No buscaba este alumbramiento
Pero Tú me has impulsado hacia esta cavidad.
Yo soy quien da a luz
Y soy también, quien está naciendo.
Por eso, en este anhelar, desear, romper, agarrar, gemir, parir, soportar, alumbrar. Te pido que me ayudes. Amen”

Noche Navideña

El viernes 3 de diciembre se llevó a cabo la tradicional noche navideña, con la participación de algunos de los grupos artísticos del colegio, así como un animado concurso de canto—baile—performance, que como cada año mostró el entusiasmo de nuestros alumnos en esta época decembrina.
El frío de la noche fue sofocado por la rica comida que en los puestos pudimos adquirir y sobre todo por el calor humano de la convivencia.
Ojalá que todos hagamos conciencia en nuestros alumnos del sentido de la navidad, y que la navidad tiene un mensaje muy sencillo: “paz a los hombres de buena voluntad”, y no solo en esta época, la paz la ofrece Nuestro Señor para todos los tiempos y lugares.
Ojalá todo el año recordemos el ambiente que la navidad nos ofrece, la noche navideña es un espacio más que ofrece el colegio para formar buenos cristianos, gracias y felicidades a todos los que participaron en su preparación y en su realización.

NAVIDAD HACIA DENTRO

Cada ser humano tiene su cueva, un lugar interior escondido, donde Dios quiere nacer.
En la cueva del corazón podemos encontrar la Sabiduría, nos entregamos a las sombras del no-saber, cuando nos abrimos a Dios. Nos encontramos con Dios que nos acompañará en el misterio y la oscuridad. También nos ayuda a descubrir lo que está más allá de la cueva.
La cueva del corazón no es un lugar permanente, sino un refugio en el camino.
La Navidad es un momento bueno para entrar en la cueva, contemplar las imágenes en los muros de esta cueva, encontrar a Dios en los detalles de nuestra vida, como seres humanos en inmundo interconectado, y luego salir con sabiduría nueva para, con Dios, recrear el mundo.
El entrar y salir de la cueva del corazón es un camino de iniciación. Lo que se va gestando durante las etapas de introspección, al final nace y nos saca de la cueva. Nos empuja hacia su umbral. El proceso nos enseña que cuando creamos, nos recreamos a nosotras mismas como personas. El proceso nos cambia, hace que surjan cosas que no sabíamos que existían; nos conduce a caminos y lugares que no habíamos previsto. Cuando alumbramos sueños, ideas, relaciones y nuevas maneras de vivir, nacemos y renacemos en el ciclo de la creación.
Lo que escogemos, nos cambia.
A quienes amamos, nos transforman
En la medida en que creamos nos vamos recreando.
El lugar donde vivimos, nos remodela.
Así que en todo lo que escogemos Cristo,
Haznos hombres y mujeres sabios.
Cuando intentamos crear, danos valentía
En nuestra vida, haz que seamos personas de integridad plena”.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

5 de diciembre de 2010 Domingo, segunda semana de Adviento

En mi casa se vive en un mundo
romántico, de buenas costumbres
y buenos modales. Yo necesito este
tipo de mundo dentro de mi
corazón. Interesante, ésta es mi
vida porque yo quiero ser una niña
cristiana. En mi casa me visto como
una verdadera niña, como todas las
otras. En mi romántico mundo
quiero ser una niña útil para las
personas que me necesiten. Con
este mundo en mi corazón veo el
mundo y esto me hace a mi misma
una niña de oro frente a mi Señor.
Tunuataake ‐ 12 años
Kiribati

4 de diciembre de 2010 Sábado, primera semana de Adviento

En general el mundo puede ser un lugar
maravilloso pero la gente se está volviendo ávida y
parece que resulta fácil a los países abusar de los
recursos naturales de la tierra. Por ejemplo
América cuenta con el 4.5 % de la población
mundial pero usa el 30% de los recursos de la
tierra. No estamos viviendo de modo sostenible y
las futuras generaciones sufrirán por ello. Espero
que los países puedan trabajar juntos para buscar
la paz mundial.
George – 17 años
Papúa Nueva Guinea

3 de diciembre de 2010 Viernes, primera semana de Adviento

Mi vida es la mejor. ¡Qué suerte de tener lo que
tengo! Desgraciadamente algunas personas no
tienen todas las ventajas que yo tengo. A veces
veo mendigos con sus niños por las calles o en la
televisión. A veces me pregunto por qué sus vidas
han hecho que estén así como están. Otras veces
veo familias ricas que se pelean a causa de lo que
tienen y que se avergüenzan porque son ricos.
Espero que los niños del mundo sepan no
avergonzarse de lo que tienen y escojan sacar el
mayor provecho de sus vidas.
Melini ‐ 11 años
Fiyi

2 de diciembre de 2010 Jueves, primera semana de Adviento

Para mí la visión de un mundo nuevo significa un
mundo donde se le declare la guerra no a otro ser
humano, sino al hambre, la pobreza, la corrupción
y la ignorancia.
Un mundo nuevo es el que se construye gracias a
héroes anónimos que luchan día a día sin
importarles la lluvia, la fatiga o el frío y ayudan sin
importarles de qué clase social son, de color o no;
que no tienen por armas metralletas o bombas
sino un AMOR SIN FRONTERAS.
Víctor Hugo – 13 años
Paraguay

1 de diciembre de 2010 Miércoles, primera semana de Adviento

Creo que el mundo está sufriendo porque
maltratamos el planeta en el que vivimos. La
gente está intoxicando nuestro medio ambiente,
impunemente, con venenos dañinos y substancias
químicas, vivimos bajo una enorme presión para
reducir el efecto invernadero y proteger la capa de
ozono, para que nuestras futuras generaciones
puedan disfrutar un estilo de vida saludable por
muchos años, pero veo que las cosas no cambian.
Pienso que nuestro mundo ya ha sufrido
demasiado y que lo estamos castigando hasta el
extremo y sin límites.
La gente tiene muchas preocupaciones en la
actualidad. Puedo sentir que aumenta el egoísmo
a mi alrededor, todos viven una vida llena de
tensión, la violencia de nuestra sociedad es
espantosa, los niños ya no se sienten seguros.
¿Cómo puede ser que yo esté viviendo aquí en
Australia con más comida de la que podría pedir o
necesitar, cuando hay niños en otras partes del
mundo que viven en la pobreza y que no tienen
absolutamente nada…? Hay que hacer algo por
estos niños.
Brianna – 15 años
Australia