Un niño es como una hormiguita en el mundo.
Hay muchos en el mundo pero la mayoría de ellos
piensan igual: quieren la paz en el mundo, no
quieren que ningún familiar suyo o de nadie
fallezca; sueñan cada noche al irse a la cama, al
taparse con la colcha, al coger a su muñequito o a
su peluche, y sueñan, y sueñan con lo que serán
de mayores, con lo que harán; piensan en toda
aquella gente a la que podrán atender o ayudar;
sueñan con ser médicos, y cuántas vidas podrán
salvar, con ser policías y a cuánta gente podrán
detener para que no cometan delitos y sueñan, y
sueñan, y sueñan con lo mejor para todos, porque
todavía viven en el mundo de “Peter Pan”, pero
pronto crecerán, y sin darse cuenta, dejarán atrás
ese mundo de la infancia, y sí, a lo mejor algunos
cumplen su sueño, el que tenían cuando eran
niños, pero algunos se convertirán en adultos
egoístas, que son de los que más abundan en este
mundo, pero siempre habrá hormiguitas que
seguirán soñando y que ayudarán a mejorarlo.
Anna – 14 años
Cataluña, España
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